
El sistema político de Dwarfilandia no tiene nombre, pero está basado en la igualdad entre todos los dwarfos. No hay plusvalía,porque no hay empresarios, ni dueños, ni amos, ni religión. Cada dwarfo recibe una cantidad de setas igual al de los demás. Los trabajos en la mina(lugar donde trabajan prácticamente todos los enanos) no son para lucrarse, sino para extraer minerales con los que hacer las viviendas. Los hay que las tienen de oro, de platino o de plata, pero en realidad da lo mismo, porque no tienen ningún valor dentro de nuestra economía. Nuestro bien más preciado son las setas y sus derivados (como el licor de setas que hace maravillas en las fiestas). Una vez tuvimos una monarquía, pero el rey consideró que él debía ser el dueño y señor de todas las setas y las reunió bajo su techo con la intención de utilizarlas como le vinieran en gana. Como es lógico, el resto de dwarfos no comprendimos porque un tipo tenía que tener más setas que los demás y decidimos apalearle, lincharle y liquidarle en el que ha sido uno de los escasos actos de violencia contra otro dwarfo desde que se fundó nuestro país (Dwarfilandia). En uno de mis viajes por España, en concreto en Burgos, descubrí que en la fachada principal de la catedral, entre otras estatuas de reyes, habían instalado una estatua del rey Dwarfo. Todavía no he adivinado la razón de que esté allí, pero ya me enteraré. La prueba de que lo que digo es cierto está en la fotografía que ilustra esta entrada. Por si alguien no lo detecta, el rey Dwarfo es el cuarto empezando por la izquierda (si amplias la foto lo verás mucho mejor).


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